Buenos Aires posee un patrimonio arquitectónico desconcertante y sugestivo. Las múltiples fuentes de inspiración y la tendencia local a la reelaboración consolidaron en los dos últimos siglos una herencia artística vasta y ecléctica. Este blog pretende mostrar a través de fotografías algunos de esos detalles que suelen escaparse a quien camina sin mirar por donde pasa.

martes, 24 de mayo de 2011

Antiguo Hostal del Ciervo :: Actual Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori


El Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori se encuentra ubicado en los Bosques de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. Se especializa en obras del arte argentino, mostrando en especial las tendencias de las artes plásticas de la primera mitad del siglo XX. Su nombre fue puesto en honor a Eduardo Sívori, uno de los más importantes artistas argentinos.

Historia

El museo fue inaugurado oficialmente en 1938, debido a la necesidad de promover el arte argentino. Fue inaugurado como Museo Municipal de Bellas Artes, Artes Aplicadas y Anexo de Artes Comparadas, hasta que en 1946 adquirió su nombre actual.

Su patrimonio está conformado por las obras del Salón de Pintura, Escultura y Grabado que se realizaba en ese entonces y por las compras y donaciones realizadas hasta alcanzar las cuatro mil piezas con las que cuenta actualmente. Durante 1976 y 1977 el museo fue fusionado con el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, y se lo llamó Museo Municipal de Artes Visuales hasta que a finales de 1977 recuperó la autonomía.

Su primera sede fue en las dependencias del Concejo Deliberante, luego fue mudado por diferentes sedes provisorias hasta que en 1996 fue mudado al lugar que ocupa actualmente. El edificio fue en un principio el tambo de la quinta del gobernador de la provincia de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas, que luego de la construcción del Parque Tres de Febrero fue convertido en la confitería El Hostal del Ciervo.

Patrimonio

El patrimonio del Museo Sívori recoge la expresión plástica de varias generaciones de argentinos. Obras del siglo pasado y, sobre todo, del presente dan cuenta del aporte fundamental de la generación que organizó e institucionalizó el arte en nuestro medio. Justamente, la de Eduardo Sívori fue una generación inquieta y talentosa que produjo obras fundamentales para el país y que se inserta en una época de grandes cambios. Esa nueva realidad que establece una sensibilidad y un destino será expresada por diversos acontecimientos en el ámbito de la plástica nacional. Autores tradicionalistas y grupos renovadores aportarán sus expresiones propias al quehacer cultural de la nación.

Al despuntar el siglo, varios artistas adhirieron a un tipo de pintura aireplenista de diversas procedencias, y sus discípulos, en la línea del impresionismo francés; Fader, la vertiente alemana; Brughetti y Lazzari, la de los manchistas italianos. Se constituyó además el grupo Nexus (Collivadino, Quirós, Rossi, Ripamonte, entre otros), que supuso el intento de una lectura moderada y personal de las nuevas tendencias. El arte argentino se esforzaba en la búsqueda de una imagen propia a través de un posimpresionismo aggiornado a las necesidades y características locales. La tendencia hispana, comprometida por el aluvión inmigratorio y la influencia francesa, se renovó a partir de la exposición internacional del Centenario, aunque implicó también el ingreso oficial del impresionismo en nuestro medio. El contenido anímico de la pintura argentina priva sobre lo meramente óptico, y el resultado se expresa en la calidad de las obras de esta primera etapa del siglo, de la que da cuenta gran parte del patrimonio de este museo.

La década del 20 significó renovación para el lenguaje plástico. Se inauguró con dos muestras de los pintores Pedro Figari y Ramón Gómez Cornet, antecedentes de la histórica exposición de Emilio Petorutti realizada en 1924. Todo un movimiento de jóvenes artistas interpretados por la publicación “Martín Fierro” respaldó el espíritu nuevo y las formas inéditas en cada una de las artes. Así se instaló este espíritu moderno, que logró establecerse en la década siguiente merced al aporte de una larga lista de grandes creadores. El posimpresionismo, ya instalado, se enriquecerá con las traducciones locales de las primeras vanguardias del siglo, en especial el cubismo y el fauvismo.

Entre los artistas de esta generación destacan Lino Enea Spilimbergo, Horacio Butler, Aquiles Badi, Raquel Forner, Alfredo Bigatti, Pablo Curatella Manes, Héctor Basaldúa, Pedro Domínguez Neira, Antonio Berni. Algunos de ellos se agruparon en instituciones como la Asociación Amigos del Arte (1924) o el Taller Libre (1927), en torno de la figura de Alfredo Guttero. En esta década sobresale, además, la tarea de pintores y grabadores de tendencia social que venían trabajando hacía años (Artistas del Pueblo, los pintores de La Boca), y en los ‘30, descolló el aporte de una pintura de corte surrealista (Berni), la abstracción (Juan del Prete), el muralismo y el Grupo Orión, también de imagen surreal.

Las tendencias abstractizantes encuentran una expresión original en el arte concreto de los ‘40; arte racional, sin anécdota, arte de pura visualidad para un mundo técnico. Revista “Arturo” (1944), Arte Concreto Invención. Luego, Madí, con la intención de atenuar el discurso objetivo de los concretos, particularizándolo a partir de la impronta de los materiales y el color. La abstracción abrió sus vertientes libre y geométrica en múltiples movimientos. Cabe citar las experiencias de Lozza y su “Perceptismo”, el “Espacialismo” de Fontana, las derivaciones del concreto en los años 50, el arte cinético, la pintura generativa y la Nueva Abstracción, ya en los ‘60. Dentro de las tendencias más libres y de actitud ocupa un lugar el Informalismo, arte del gesto y la materia, arte de actitud que dará paso a las expresiones más conceptuales del pop y sus derivaciones, que el Instituto Di Tella sabrá reflejar. Vale mencionar también la Nueva Figuración, con su especie de automatismo figurativo, y el Pop, con su imagen directa, espontánea, consumista, de gran impacto. También el Hiperrealismo y el Arte de Sistemas.

El Museo Sívori actualiza y enriquece su patrimonio con la incorporación de obras premiadas en los concursos que organiza, especialmente el Salón Manuel Belgrano. Por este medio, las últimas tendencias ingresan a una de las más importantes colecciones del arte nacional.

La mera descripción de episodios destacados de la historia de nuestro arte, estrechamente vinculados con el arte del mundo, del cual dejamos aquí un simple esbozo, no revela, desde luego, la verdadera situación del arte con sus fuerzas de acción y reacción, de ahondamientos de lenguajes personales e innovaciones ruidosas, de un tramado exclusivo de espacio y tiempo, crítica y escuela, moda y arraigo, que sólo el inventario general de obras y la historia revelarán adecuadamente en el futuro.

Lic. Silvia Marrube


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