Buenos Aires posee un patrimonio arquitectónico desconcertante y sugestivo. Las múltiples fuentes de inspiración y la tendencia local a la reelaboración consolidaron en los dos últimos siglos una herencia artística vasta y ecléctica. Este blog pretende mostrar a través de fotografías algunos de esos detalles que suelen escaparse a quien camina sin mirar por donde pasa.

viernes, 6 de julio de 2012

Edificio de la Asociación de Futbol Argentino




El edificio de la Asociación del Fútbol Argentino está ubicado en la calle Viamonte 1372 en el barrio porteño de San Nicolás.
El Gobierno de la Ciudad, a través de la Dirección General de Museos del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, distinguió al edificio de la Asociación del Fútbol Argentino como “testimonio vivo de la memoria ciudadana, por ser un claro ejemplo de la arquitectura institucional de estilo racionalista, construido en el año 1941, que ha mantenido su carácter exterior e interior hasta el presente”.
Fuente: AFA.org.ar

jueves, 5 de julio de 2012

Palacio de Justicia de la Nación :: Palacio de Tribunales


El Palacio de Justicia de la Nación (más conocido popularmente como Palacio de Tribunales, o simplemente Tribunales) es un complejo arquitectónico estatal ubicado en Buenos Aires, donde es sede de la Corte Suprema y otros tribunales menores.
El edificio original fue proyectado por el arquitecto francés Norbert Maillart en 1889, durante la presidencia de Miguel Juárez Celman, pero el Pánico de 1890 paralizó el inicio de la construcción durante casi 20 años. Fue recién durante la segunda presidencia de Julio A. Roca que se retomó el proyecto, aprobándose el inicio de las obras en 1904 e iniciándose en 1905.
Una parte del Palacio de Justicia fue inaugurada en 1910 por el presidente José Figueroa Alcorta, en el marco del Centenario de la Revolución de Mayo. Sin embargo, faltaba aún mucho por construir, y la Corte Suprema se instaló en el nuevo edificio recién en 1912, momento en el cual Maillart se desvincula de la dirección de la obra y abandona la Argentina. En 1914, en el marco del estallido de la Primera Guerra Mundial y por problemas administrativos y presupuestarios, la obra queda suspendida, para retomarse recién en la década de 1920.
Hacia 1925, el proyecto original fue modificado sobre la marcha debido al crecimiento del Poder Judicial, de tal forma que el remate original del edificio, que contemplaba una mansarda, cedió a un piso más, ganando la superficie necesaria. En ese momento se agregaron a la fachada las dos estatuas que coronan el remate y sostienen las tablas de la ley. Aún así, faltaban numerosos detalles en los interiores.
Se dice que el Palacio de Justicia fue completamente terminado recién en 1942, cuando se finalizó la Sala de Audiencias y el presidente Ramón Castillo inauguró un Cristo donado por el Gobierno de Santa Fe, réplica del que se encuentra en dicha ciudad donde se reunió la Convención Constituyente en 1853. Los actuales portones de la fachada serían colocados recién en 1973.
Luego de décadas sin el mantenimiento adecuado, las fachadas principales (calles Talcahuano y Uruguay) del Palacio de Justicia fueron restauradas por etapas, junto con los interiores del edificio, entre los años 2002 y 2007. En 2010, comenzaron las obras faltantes, correspondientes a los frentes laterales a las calles Viamonte y Lavalle, últimas necesarias para que el exterior del edificio recupere su aspecto original, ya que se encontraba deteriorado y deslucido por la adhesión de hollín a su superficie.
En el interior del edificio pueden observarse la estatua "Justicia" de Rogelio Yrurtia, un busto de José de San Martín de Luis Perlotti, y una réplica de la bandera de los Andes, así como el "Patio de Honor" y la Sala de audiencias de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Para diseñar los numerosos ornamentos de la fachada, llegó desde Milán el arquitecto Virginio Colombo, quien terminaría instalándose en Buenos Aires y transformándose en uno de los representantes más brillantes de la corriente art nouveau en la arquitectura local.
Fuente: Wikipedia


domingo, 6 de mayo de 2012

Escuela Presidente Roca




Frente a la Plaza Lavalle de la Ciudad de Buenos Aires, hay un edificio cuyo aspecto exterior parece el de un templo, y sin embargo es una escuela pública primaria. La Escuela Presidente Roca, inaugurada en 1903, obra de estilo neogriego del arquitecto italiano Carlos Morra, fue modelo de las llamadas "escuelas palacio" diseñadas durante la Generación del 80 y símbolo de la educación popular laica.

Su fachada monumental, engalanada por unas vigorosas columnas monolíticas de granito gris, está coronada por una serie de estatuas realizadas por el escultor Giovanni Arduino.

Es frecuente que, al ver este edificio vecino al Teatro Colón, la gente no imagine que se trata de una Escuela, y si por caso alguien se entera de que es la sede de una Institución educativa, rápidamente piensa que se trata de un colegio secundario o de una Universidad; pero no : es una Escuela primaria.

Efectivamente, en su libro de 1849, dice Sarmiento que "nuestras escuelas deben ser construidas de manera que su espectáculo obrando diariamente sobre el espíritu de los niños, eduque su gusto, su físico y sus inclinaciones". Esa idea es la que explica el monumental edificio de la Escuela Presidente Roca en la Plaza Lavalle.

El edificio no es un palacio suntuoso por vanidad o por despilfarro. Es un edificio importante porque su propósito es importante y porque la arquitectura, de acuerdo a la teoría sarmientina, es una herramienta pedagógica. El edificio transmite valores pedagógicos. Enseña a la comunidad lo importante que es la educación. Y enseña al niño que la sociedad valora en mucho su educación y por ello le ha destinado para ese propósito, uno de sus mejores edificios.

Fuente: www.fceia.unr.edu.ar

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viernes, 20 de abril de 2012

Monumento al General Juan Lavalle



El monumento al General Juan Galo Lavalle, obra del escultor italiano Pietro Costa, está ubicada en Plaza Lavalle frente al Palacio de Tribunales y a pocos metros del Teatro Colón en Lavalle, Tucumán, Libertad y Av. Córdoba, fue inaugurada el 18 de Diciembre de 1887. Está erigida frente al solar donde vivía la familia Dorrego.
Es una escultura de mármol apoyada sobre una columna de estilo dórico, del mismo material, que nace sobre un torreón de mampostería revestido en piedra arenisca que se encuentra rodeado por los escudos de mármol de las catorce provincias del Río de la Plata. La base cuadrangular inferior a la columna ostenta leyendas alusivas al prócer, encontrándose su parte inferior ornamentado por una guirnalda circular de roble y laurel, también de mármol. La altura aproximada del monumento es de 26,00 m.
Es la única torre estatuaria de la ciudad de Buenos Aires. Está rodeado por los escudos de las primeras 14 provincias argentinas.
Juan Galo Lavalle fue un político y militar en las batallas por la independencia. Descendiente directo del conquistador de México Hernán Cortés, Lavalle nació en Buenos Aires en 1797 y murió, luchando contra el gobernador Juan Manuel de Rosas, en 1841.

sábado, 14 de abril de 2012

Panteón de los Caídos en la Revolución del Parque :: Cementerio de la Recoleta



En el cementerio de la Recoleta se encuentra el panteón de los caídos en la Revolución del Parque de 1890, donde están enterrados los ex jefes de Estado radical, Raúl Alfonsín, Hipólito Irigoyen, Arturo Illia y los del fundador de la Unión Cívica, Leandro Alem.
El panteón posee una escultura, obra del belga Emilio Contillion, que representa a una figura alada de la República sosteniendo a una víctima. Debajo hay 5 combatientes civiles y militares del pronunciamiento derrotado por las armas, aunque impulsor del primer movimiento popular de la Argentina.
El panteón de los caídos de la Revolución del Parque fue levantado para honrar a los muertos de la acción política, que fracasó, pero que obligó a la renuncia del presidente Juárez Celman y, en su lugar, asumió Carlos Pellegrini.
Los muertos de aquella jornada del 26 de julio de 1890 no están precisados, algunas fuentes hablan de 150 caídos, pero otras aseguran que hubo 300.
La Revolución del Parque, reivindicada por el radicalismo como el hecho partidario fundante, fue encabezada por Alem, Bartolomé Mitre, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen y Francisco Barroetaveña.


Monumento a Alberto Olmedo y Javier Portales



Hilvanaban diálogos desopilantes, cargados de ironía y sarcasmo. Trajeados y dándose aires de distinción, “Los periodistas” Borges y Alvarez le daban rienda suelta a charlas que arrancaban cultas e inevitablemente terminaban derrapando. Como si el tiempo no hubiera pasado, y como si de alguna forma pudieran revivirse esos viejos tiempos, desde ayer, una escultura los honra en Corrientes y Uruguay. Sentados en un sillón, cruzados de piernas y con las sonrisas pícaras que Alberto Olmedo y Javier Portales les imprimían a sus personajes en “No toca botón”, el último gran éxito del Negro en la televisión.
De espaldas al Obelisco , con una perspectiva inmejorable para las fotos y con un espacio entre ambos, así fueron concebidos Borges y Alvarez por el escultor Fernando Pugliese, que la hizo en fibra de vidrio y resina epoxi. Entre ambos apareció sentado el Jefe de Gobierno, Mauricio Macri, cuando se descubrió la escultura. Macri, que se confesó fanático de Olmedo, arrancó con varias frases que se volvieron inolvidables en los personajes del Negro. “Quiero ser el primero que realice el sueño de sentarse entre Alvarez y Borges”, afirmó Macri, que estuvo acompañado por el Ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, y el de Cultura, Hernán Lombardi. Juntos le entregaron una plaqueta a Celia Sofovich, viuda de Hugo, creador de “No toca botón”.
“Es el homenaje que le faltaba al gran capocómico de la Argentina”, dijo Susana Romero , que fue parte del tributo junto a otras “chicas Olmedo” como Divina Gloria, Adriana Brodsky, Susana Traverso, Beatriz Salomón y Silvia Pérez . Todas rodearon a Borges y a Alvarez para sacarse fotos. Y después se fueron a comer a Edelweiss. También estuvieron Nancy Herrera, su última mujer, y los hijos del rosarino, que se robó el protagonismo de una presentación en la que no estaba solo: Portales, quizá más que Porcel u otros, fue su gran partenaire.
Como “las chicas”, nadie quiso dejar pasar la oportunidad de sentarse entre los cómicos. “Me impresionó y me emocionó tanto la calidad de la escultura que me dieron ganas de abrazarlos”, confesó Gerardo Sofovich, que junto a su hermano Hugo escribió para el Negro en varias oportunidades, y aseguró que le gustaría ver la sorpresa en la gente al “verlos ahí sentados” a partir de hoy.
La escultura está a unas cuadras de otro monumento que homenajea a Olmedo casi en la esquina de Callao, en la vereda del teatro Alfil. Hay una parecida en el Barrio Pichincha, de Rosario, donde Olmedo está sentado solo, y otra en Mar del Plata, frente al edificio en el que murió en marzo de 1988.
Verlos en Corrientes y Uruguay, a partir de ahora, servirá para recordarlos actuando. En YouTube se multiplican los videos del ciclo que en 1986 emitía Canal 11. Ahí están, siguiendo el guión al pie de la letra o improvisando, para que el segmento, que debía durar 18 minutos según los libros, se extendiera hasta superar la media hora. El que más se apartaba de la letra era Olmedo. Pero Portales, que lo conocía y mucho, le adivinaba las intenciones, le devolvía las paredes y le facilitaba los remates. “Para mí fue como una escuela de improvisación que usé después en mi carrera”, contó ayer Silvia Pérez. La actriz participaba del sketch y soportaba estoica los chistes y los apretones de Borges y Alvarez, dos personajes inolvidables de la historia de la televisión argentina que desde ayer tienen un lugar bien ganado en la calle Corrientes.
Fuente: clarin.com.ar

Edificio en Talcahuano 628



Edificio de vivienda colectiva con local comercial en planta baja ubicado en Talcahuano 628, entre Tucumán y Viamonte. El mismo es obra de Amilcar Durelli, arquitecto y Wayss & Freytag, empresa constructora.
Tiene once pisos de alto, en los dos primeros pisos, el frente es almohadillado y las barandas de los balcones en herrería artística. En el piso siguiente el balcón es corrido con balaustrada. Hacia arriba los balcones con diferentes formas le dan dinamismo a la fachada, y remata con buhardilla revestida de pizarra negra.
Fuente: bn.gov.ar

jueves, 5 de abril de 2012

Bar La Biela



En 1810, año de la Revolución de Mayo, y hasta 1816, los terrenos en donde hoy se ubica La Biela –Av. Quintana al 600– fueron propiedad de la Virreina Vieja, Doña Rafaela de Vera y Pintado, viuda de Joaquín del Pino, quien fue Virrey del Río de La Plata entre 1801 y 1804.
La fiebre amarilla, durante la década del 70 del siglo XIX, hizo que las familias pudientes de San Telmo emigraran hacia el otro extremo de la ciudad, instalándose progresivamente en La Recoleta. Así, se a poco, la identidad del barrio fue cambiando, que pasó a ser uno de los sitios más aristocráticos de la ciudad.
Hacia 1950, un grupo de jóvenes amante de la velocidad de sus vehículos motorizados decidieron organizar “picadas” de autos en distintos lugares de la ciudad. Uno se ellos fue la mismísma Recoleta.
El señor Carlos Gutiérrez, hoy gerente, empezó a trabajar en La Biela (Quintana 596) hace 45 años, en 1966, cuando la peatonal Roberto Ortiz no existía y la esquina era Junín, frente a la parada del 17.
Al año siguiente iniciaron la primera transformación del antiguo cafetín y abrieron al lado, sobre Quintana, la confitería “paqueta” y restaurante La Biela, que tenía cartel visible, mantelería de hilo y era comparado por su cocina con la del cercano Alvear Palace y con el Plaza.
Así fue hasta el 94, cuando Gutiérrez y asociados unificaron los locales (“era un lío tremendo, dos brigadas de mozos, dos cajas”) y llegó la reforma que se mantiene hasta hoy, con maderas claras y ventiladores de techo. “Usted puede venir aquí a hacer sus reuniones de trabajo o de lo que sea a su mesa que nadie va a estar escuchando lo que dice. Aquí hay clientes que vienen hasta seis o siete veces por día. Así funciona.
El origen del nombre, se sabe: el playboy y corredor de autos Roberto “Bitito“ Mieres picaba a gran velocidad y arriesgada pericia en una tarde imprecisa de los 50. Exigido su auto, fundió una biela. La sacó, entró al bar y dijo a los mozos asombrados: “Esto, gallegos, es una biela”. Y así fue.
Del Alvear llegaba la clientela de huéspedes famosos, como la legendaria cantante italiana Mina, o el presidente también de Italia Sandro Pertini, o Alain Delon, o Serrat, “que se levantaba a escuchar los partidos de Boca por la radio junto los mozos”, o el bailarín Rudolf Nureyev, o Cristina Onassis y los pilotos de Fórmula 1 que venían al Gran Premio: Jackie Stewart, Nikki Lauda, Emerson Fittipaldi.
Así, este bar, donde actulamente concurren los más recocidos personajes del mundo político y artístico, se hizo mundialmente conocido sobre todo para los amantes de los automóviles. Incluso fue una sede improvisada de la Asociación Argentina de Automóviles Sport, cuando los fanáticos del volante le decían “La Secretaría”.
Finalmente, en 1999, La Biela fue declarada como Sitio de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
 Fuente: Soybuenosaires.com.ar

domingo, 1 de abril de 2012

Monumento al Gral. Carlos Maria de Alvear



El monumento ecuestre a Carlos María de Alvear, se encuentra en la ciudad de Buenos Aires, en las intersecciones de la calle Posadas y la Av. Alvear, en el barrio de Recoleta. Está ubicado en la Plaza Julio de Caro, plaza que se encuentra al otro lado de la Avenida Alvear, justo al costado de la Plaza Intendente Alvear, exactamente enfrente de la obra que honra a su hijo Torcuato de Alvear.
Se trata de una obra del escultor francés Antoine Bourdelle, quien fuera discípulo y colaborador de Rodin, y está considerado por el propio autor como su obra maestra dentro de los grandes monumentos.
El autor demoró 10 años en terminar la obra. Una vez acabado el monumento fue enviado a Buenos Aires desde Francia por el autor en el año 1925 y se encuentra en su ubicación actual desde el 16 de octubre de 1926.
En la obra se ve al Gral. Carlos María de Alvear montado sobre un esbelto caballo, con su mano derecha en alto, mientras que la izquierda sujeta su cabalgadura. En 1926 se inauguraba en la ciudad de Buenos Aires esta grandiosa obra, que descansa sobre un pedestal de granito pulido obra del arquitecto Alejandro Bustillo de 13 metros de altura sobre el cual reina un impactante caballo realizado íntegramente en bronce. Sobre los ángulos de su base se destacan tres figuras que representan a “La Libertad”, “La Victoria”, “La Fuerza” y “La Elocuencia”.
Es un homenaje a Carlos María de Alvear (1789-1852), quien fuera un polémico militar y político argentino, fue abuelo de Torcuato de Alvear, primer intendente de la Ciudad de Buenos Aires. Adicionalmente Carlos María de Alvear fue el 2° Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata durante el año 1815.
Carlos María de Alvear ha sido hombre fundamental para el General San Martín con su valiosa colaboración en la creación del Regimiento de Granaderos a caballo. Fue presidente de la Asamblea del año XIII, luego Director de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Muere en Estados Unidos en 1852.
La obra fue entregada al gobierno argentino en un acto presidido por el Ministro de Bellas Artes de Francia que se realizara en 1923 en el Salón de las Tullerías de París, e inaugurado el 16 de octubre de 1926. De la ceremonia -que encabezó el presidente Marcelo T. de Alvear, nieto del prócer- participaron representantes diplomáticos de América y de Europa, además de una multitud calculada en alrededor de 100.000 personas. Hubo varios discursos y un desfile a cargo del Colegio Militar de la Nación.
El monumento además conmemora la Batalla de Ituzaingó en la que se enfrentaron los ejércitos uruguayo-argentinos con el de Brasil.
Fuente: Wikipedia

jueves, 22 de marzo de 2012

Palacio Fernandez Anchorena :: Actual Sede de la Nunciatura Apostólica



El Palacio Fernández Anchorena, actual sede de la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, es una de las pocas residencias de la clase alta porteña de comienzos del siglo XX que sobrevive en la Avenida Alvear.
Fue encargado por el matrimonio de Juan Antonio Fernández y Rosa de Anchorena al arquitecto francés Edouard Le Monnier en 1907. Terminado en 1909, la pareja había iniciado una gira por Europa durante su construcción, y en un grave accidente Juan Antonio quedó paralítico, decidiendo que se quedarían a vivir en París. Así, los Fernández Anchorena nunca habitaron su lujosa residencia. En 1922, la ofrecieron como vivienda temporal al electo Presidente Marcelo T. de Alvear y a su esposa Regina Pacini.
Más tarde, el palacio fue adquirido por Adelia Harilaos de Olmos, fervorosa católica quien participó activamente en la realización del Congreso Eucarístico Internacional de 1934, recibiendo por ello un título de marquesa pontificia del Vaticano. Al redactar su testamento el 13 de noviembre de 1947, decidió destinar su residencia para sede de la Nunciatura Apostólica. Harilaos de Olmos falleció el 15 de septiembre de 1949, y el edificio pasó desde ese momento a su nueva función, que mantiene desde abril de 1952.
El palacio fue residencia del Papa Juan Pablo II durante sus dos visitas a Buenos Aires, en los años 1982 y 1989. Mediante el Decreto 1495, sancionado, en 2002, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Arquitectura
El Palacio Fernández Anchorena fue obra del arquitecto Le Monnier, francés de formación en la Academia de Bellas Artes de París, pero que mostró acercamiento a los nuevos estilos de comienzos del siglo XX, como el art nouveau, reflejándose en la libertad y plasticidad de muchas de sus obras, aunque siguieran los cánones academicistas. La fachada, siguiendo las normas de la composición clásica, posee basamento, desarrollo y remate con una singular cúpula que jerarquiza la entrada principal. También sigue los conceptos de simetría de la arquitectura clásica.
Decía el Diario La Nación en un artículo sobre este edificio: “Adaptando magistralmente modelos de la tradición francesa del siglo XVIII, compuso un edificio de admirables proporciones, refinada plasticidad y excelentes calidades espaciales, que demuestra como pocos la íntima relación que existió entre el art nouveau y el revival Luis XV, basada en el común empleo de la línea curva, la ornamentación vegetal y el sutil engarce de superficies y espacios. Esto se nota desde el juego cóncavo-convexo de la cour d´honneur, en el exterior, hasta el tratamiento de los logrados interiores, en especial el estupendo hall central. Alrededor de este espacio, probablemente el mejor foyer de la arquitectura argentina de la época, se organiza todo el edificio. De planta elíptica, rodeado de columnas, con una escalera de honor de impostura modernista y coronado por una original cúpula rebajada provista de luz cenital, ofrece un juego espacial y lumínico magistral que demuestra la capacidad de Le Monnier para conmocionar al espectador a través de un sabio y rejuvenecido manejo de los elementos esenciales de la buena arquitectura y del repertorio clásico.”
Fuente: Wikipedia

sábado, 17 de marzo de 2012

Ombú Centenario :: Plaza San Martín de Tours



El Ombú centenario está ubicado en la Plaza San Martin de Tours sobre la Av. Alvear y Schiaffino en el barrio de La Recoleta en Buenos Aires. Este espécimen tiene enormes y contorneadas raíces externas que le hacen de pedestal.
Es de destacar que el ombú no es un árbol sino una hierba gigante típica de la pampa donde su arborescencia se levanta solitaria.
Algunos dicen que se trata del ombú más grande del mundo.

viernes, 16 de marzo de 2012

Monumento a Diego Armando Maradona :: Museo de Boca Juniors



Julián Chavero, Leandro Quintanilla, Gastón Amato y Lionel Díaz conforman un grupo de amigos que viven en Mar del Plata. Pero tienen algo más en común: son fanáticos de Diego Maradona y son los creadores del primer monumento en el mundo que homenajea al dueño de la camiseta número 10 de la selección argentina. Juntos tuvieron un sueño, y hoy se hizo realidad.
Ellos querían homenajear a Maradona en vida. Querían agradecerle tantas alegrías. Luego de pensar la mejor forma de hacerlo, coincidieron en que dedicarle un monumento hecho con el aporte de la gente era la mejor opción. Y comenzaron a escribir esta historia. Pensaron todos los detalles, investigaron, analizaron fotos y videos. Y plasmaron todo eso en un monumento único.
La construcción de la obra fue confiada a Elizabeth Eichorn (Profesora de Artes Visuales y Técnico Ceramista de la Ciudad de Mar del Plata), destacada y reconocida profesional cuya especialidad es el retrato en esculturas. Poco a poco fueron dándole forma. Cuidando cada detalle: los anillos, las “pulseras cábala”, la camiseta del 86, la cinta de capitán, la pelota Jalisco, la postura, el gesto, la forma de atarse los cordones, el peinado, la altura de sus medias, las canilleras, la marca de sus botines… todo pensado, todo cuidado.
Este Maradona, con la base que lo sostiene, posee más de tres metros de altura, pesa más de 300 kg y está íntegramente realizado en fibro cemento, con terminación símil bronce y protegido con técnicas de conservación para que la obra no sufra el paso del tiempo.
El monumento es un homenaje pensado, financiado y producido por la gente, por los hinchas. Encarnados en Julián y sus amigos, y justificado en las cientos de personas de todo el mundo que hicieron su aporte para saldar los costos de la obra y formar parte de este original tributo. Detrás de este monumento hay sólo pasión, cariño, respeto.
Los autores de la obra saben que el deseo de Diego Maradona es que su estatua esté por siempre en Boca Juniors. En ese marco, Julián Chavero, como director del proyecto, anheló que el Museo de la Pasión Boquense fuese el destino final de su sueño. Allí quiso que esté, a disposición de la gente, a disposición de la pasión argentina.
Fuente: Museo de la Pasión Boquense

lunes, 5 de marzo de 2012

Edificio en Salmún Feijoó 730



Magnífico edificio ubicado en la calle Salmún Feijoó 730 en el barrio de Barracas.

La construcción contiene elementos de Art Nouveau en su versión vienesa, el Sezessionstil y, a pesar de haberse perdido la firma en un arreglo de la fachada, podemos referenciar casi con seguridad que se trata de una obra del arquitecto vienés Oskar Ranzenhofer.

A pesar de sus más de 100 años de construcción yde poseer un importante estado de deterioro, todavía se puede observar la calidad de su construcción.


sábado, 3 de marzo de 2012

Palacio Duhau :: Actual Park Hyatt



El Palacio Duhau forma parte de los importantes edificios de la Avenida Alvear, ubicado en el número 1661 de esa avenida, en el barrio de Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Desde 2006, funciona en él el hotel Palacio Duhau - Park Hyatt Buenos Aires.
Antiguamente había en este solar una gran residencia de dos plantas perteneciente a la familia de Teodoro de Bary. Había sido diseñada por el arquitecto Carlos Nordmann en 1898, y albergó en 1910 a la Infanta Isabel en su visita a Buenos Aires, con motivo de las festejos del centenario de la Revolución de Mayo.
Este primitivo edificio fue demolido y el terreno lo adquirieron los hermanos Luis y Alberto Duhau quienes encargaron al Arq. León Dourge, a principios de la década del '30, el proyecto del actual edificio. El Palacio Duhau responde a líneas neoclásicas de influencia francesa. Está absolutamente inspirado en el Château du Marais (en Le Val-Saint-Germain, cerca de París).
Su fachada académica organizada según un eje de simetría presenta tres cuerpos. El central, definido por cuatro columnas de doble altura que sostiene un frontis triangular, contiene el acceso al piso principal, ubicado en un nivel superior al que se llega por medio de dos escaleras. Los laterales son dos planos levemente retraídos con aventanamientos en los tres niveles, destacándose claramente los del piso principal por sus dimensiones y proporciones. El remate se materializa con una mansarda horadada por ventanas circulares.
Este magnifico edificio es el producto de una familia apasionada por la arquitectura, pero esa pasión familiar no se limitaba solo al plano arquitectónico, también dejó su huella en la política. Luis Duhau vivió en el palacio de la avenida Alvear con su familia mientras fue ministro de Agricultura de la presidencia de Agustín P. Justo. Los registros de época señalan que tuvo una gestión muy cuestionada por negociados relacionados con el comercio de carne con Gran Bretaña.
Ese affaire lo llevó a protagonizar una histórica discusión en plena sesión del Congreso con Lisandro de la Torre. La discusión terminó abruptamente cuando el senador Enzo Bordabehere interpuso su cuerpo para detener tres disparos destinados al senador santafesino. Si bien Duhau no fue el que disparó, su historia política quedó manchada por el homicidio que se transformó en uno de los hechos políticos más sangrientos de la historia argentina.
En la residencia vivieron hasta hace poco tiempo los descendientes de la familia Duhau.
En la actualidad la propiedad fue comprada por un grupo inversor que encargó la construcción de un edificio en que da a la calle Posadas y la refacción del Palacio para que funcione como un importante hotel cinco estrellas llamado Palacio Duhau - Park Hyatt Buenos Aires.
El mismo cuenta con 165 habitaciones e inauguró el 12 de julio de 2006. Dentro del hotel hay 2 restaurantes. El Restaurante Duhau & Vinoteca, ubicado en el Palacio, ofrece cocina argentina sofisticada, con productos frescos de estación y preparaciones al grill. Gioia Restaurante & Terrazas deleita con cocina italiana moderna. Una de las particularidades de este hotel es la importancia que se le da al arte, ya que en el mismo se exhiben diversas obras entre las que se destacan La Ronda, de Guillermo Roux; Torso, del catalán Guerrero Medina; una pintura de Batlle Planas y una escultura de Bastón Díaz.
Fuente: Wikipedia

jueves, 1 de marzo de 2012

Sub-Estación Feijoó :: Compañía Italo Argentina de Electricidad


Este edificio corresponde a la Subestación 28 de la antigua Compañía Italo-Argentina de Electricidad (CIAE) ubicada en la calle José Salmún Feijoó 760 en el barrio de Barracas.

La obra corresponde al arquitecto italiano Juan Chiogna quien diseñara estos bellísimos edificios en estilo neomedieval a principios del siglo XX.

Actualmente este edificio pertenece a la empresa Edesur.


lunes, 27 de febrero de 2012

Iglesia Nuestra Señora del Pilar



La iglesia de Nuestra Señora del Pilar es una basílica ubicada en el barrio de Recoleta en la ciudad de Buenos Aires; en su día formó parte del convento de Franciscanos recoletos. Su construcción —que concluyó en el año 1732— se debe al mecenas aragonés Juan de Narbona. Desde el siglo XIX es una de las parroquias de la ciudad de Buenos Aires y el segundo templo más antiguo de la ciudad.
Historia
La chacra de Los Ombúes
El 11 de junio de 1580, Juan de Garay fundó la ciudad de la Santísima Trinidad a orillas del Río de la Plata y en homenaje a Pedro de Mendoza le puso el nombre "Santa María de Buenos Aires" al puerto. El 24 de octubre realizó el reparto de suertes, parcelas de tierra con límites, 6 de las 65 futuras quintas estaban ubicadas en el actual barrio de la Recoleta.
La suerte número 5 correspondió a Rodrigo Ortíz de Zárate. Le puso por nombre Quinta de los Ombúes. Tenía por límites la barranca hacia el río y las actuales calles Ayacucho, Azcúenaga y Arenales aproximadamente. La zona era conocida como "Pago del Monte Grande". Pago se lo llamaba porque había viñedos y Monte Grande se debía a los numerosos bosques de altura baja, los cuales llegaban hasta San Fernando. Los montes eran de baja altura y madera pobre, donde había muchos ombúes.
En 1606, Rodrigo Ortiz de Zárate vende la chacra a Francisco de Beaumont y Navarra, y en 1608 pasa a ser propiedad de Juan Domínguez de Palermo quien estaba ampliando sus tierras. Diez años después la adquiere Martín Dávila y Villavicencio, pasa por herencia a Enrique de Mendoza, quien la vende a Inés Romero de Santa Cruz y a Isabel Frías de Martel. Luego la obtiene Juan de Herrera y Hurtado, quien deja la quinta a su hija Gregoria casada con el capitán Fernando de Valdez e Inclán.
La Iglesia y el Convento de los Recoletos
En 1705 el capitán Pedro Bustinza pidió licencia al gobernador de Buenos Aires, Juan Alonso de Valdez, para edificar el Convento de los Recoletos de la Orden Reformada de San Francisco. Pero recién en 1716, por Real Cédula de Felipe V de España se autorizó la construcción. Como Bustinza ya había muerto, Juan de Narbona, se ofreció para construirlo como mecenas y patrocinador de la obra. Se aceptó su propuesta, así como la dedicación a la Virgen del Pilar, en recuerdo y homenaje a su ciudad natal, Zaragoza, donde es muy venerada esta advocación.
Comenzó a construirla el arquitecto jesuita italiano Andrés Bianchi (conocido en los textos de arte como Andrés Blanqui) y la terminó Juan Bautista Prímoli, inaugurándose el 12 de octubre de 1732 bajo la advocación de Nuestra Señora del Pilar y como segundo patrono San Pedro de Alcántara. El obispo franciscano de Asunción de Paraguay consagró la iglesia el 30 de mayo de 1734.
En 1821 el Gobernador Martín Rodríguez y su Ministro de Gobierno Bernardino Rivadavia, expulsaron a los frailes recoletos y expropiaron sus bienes. El convento quedó cerrado por años y en el solar que había sido su huerta se creó el Cementerio de la Recoleta y en el solar de otras dependencias monásticas, el Centro Cultural Recoleta. El 18 de noviembre de 1829 se erigió en parroquia y el papa Pío XI la elevó a la dignidad de basílica menor en 1936.
Fue declarada Monumento Histórico Nacional por decreto 120.412 del 21 de mayo de 1942.
Descripción
Su fachada fue proyectada por fray Andrés Blanqui y está conformada por un conjunto de pilastras dobles bajo un frontis clásico. Del lado derecho hay una espadaña de dos arcos, que culmina en un reloj esférico. Del lado contrario hay una torre que termina en un tambor con cupulín con forma de campana, revestido con azulejos provenientes de Calais (Francia) en 1866.
La iglesia cuenta con una pequeña cripta y un lugar llamado Los Claustros, vestigio de lo que fue el claustro del monasterio, dedicado en la actualidad a museo.
Consta de una sola nave con un crucero muy desarrollado cubierto por bóveda vaída. Las capillas laterales son poco profundas. El presbiterio es rectangular. Contiene un coro alto a los pies.
Destaca el retablo del altar mayor, de arte barroco, con la imagen titular en el centro y a sus costados dos santos franciscanos. El altar mayor es una pieza muy singular, con ornamentación inca del Alto Perú, muy ricamente trabajado en plata.
Los altares laterales de la única nave, también son barrocos. La talla de madera de San Pedro de Alcántara —copatrono de la iglesia— es del siglo XVIII y se le atribuye al escultor Alonso Cano, mientras que el Altar de las Reliquias, según la tradición, fue un regalo del rey Carlos III de España. El púlpito es también de factura barroca.
Puede verse también los famosos azulejos provenientes de Pas de Calais como elementos decorativos en los muros.
En el siglo XIX se añadieron algunos elementos que se quitaron al ser restaurada en 1930 por el arquitecto André Millé, para darle su aspecto original.
Claustros
Se trata de los tres pisos de las galerías originarias del claustro edificado por los franciscanos, pegadas a la nave del Evangelio de la iglesia. Desde este lugar había un acceso al púlpito de la iglesia y una escalera que conducía al campanario. Parte de sus dependencias estaban ocupadas por herramientas agrícolas y otra parte eran primitivas celdas de monjes, en espera de la construcción definitiva del convento. En la actualidad se ha dispuesto allí un pequeño e interesante museo abierto al público. Pueden verse pinturas, esculturas, manuscritos, imágenes de devoción, objetos litúrgicos, etc. A través de las ventanas de estas galerías se puede contemplar el cementerio de Recoleta en toda su extensión.
Fuente: Wikipedia

miércoles, 22 de febrero de 2012

Alvear Palace Hotel




El Alvear Palace Hotel es un hotel de lujo ubicado en la ciudad de Buenos Aires. Se encuentra en la intersección de la calle Ayacucho y la Avenida Alvear, en el selecto barrio de la Recoleta.
El hotel fue inaugurado en 1932, luego de casi diez años de diseño y construcción y es desde 2003 Patrimonio Arquitectónico e Histórico de la Ciudad de Buenos Aires.
El doctor Rafael De Miero trajo a la Argentina de comienzos de la década de 1920 diversos documentos que había recogido en sus viajes a París, con el propósito de construir un hotel en Buenos Aires. Contrató para ello a los arquitectos Valentín Brodsky y Estanislao Pirovano y a los ingenieros Escudero y Ortúzar, que diseñaron el edificio.
Las obras comenzaron hacia 1922 pero fueron interrumpidas en numerosas oportunidades y el proyecto original fue modificado. Los arquitectos Medhurst Thomas y G.E. Harris terminaron el edificio y se encargaron de la decoración interior.
El edificio fue construido sobre la Avenida Alvear, en su cruce con la calle Ayacucho, donde el terreno sufre el declive de la barranca del Río de la Plata hacia la calle Posadas. Posee 5 subsuelos, planta baja y 11 pisos altos. Al momento de su inauguración, solo estaba terminado hasta el 4º piso incluido.
En la planta baja fueron ubicados los salones y comedores, a los costados de una gran galería central de 85 metros de largo, inspirada en los transatlánticos. Fueron diseñados en los estilos intermedios entre el Luis XIV y Luis XVI, con reproducciones de elementos del arte decorativo francés. Los corredores de los pisos superiores fueron adornados con pilastras curvas en laqué rojo, contrastante con el tono gris de las paredes y las alfombras coloridas.
En el entresuelo se ubicaron las oficinas administrativas del hotel, en el 1º subsuelo las cocinas, y en el 3º subsuelo, las salas de máquinas. En el 10º piso se inauguró posteriormente un restaurante con terraza, llamado Roof Garden, luego demolido para construir más habitaciones en el año 2003. También se abrieron un Grill y un American Bar, concepto tomado de los cruceros, con tres comedores de estilo inglés, normando y moderno.
Fuente: Wikipedia

jueves, 16 de febrero de 2012

Bar La Flor de Barracas



Avenida Suárez a metros del paredón del neuropsiquiátrico, fábricas enfrente, casas bajas. La esquina mistonga era un gran bar con vivienda arriba que una vez fue conocido como La Puñalada y más tarde como El Tarzán –según los vecinos, porque era la selva– y en los cuarenta se adecentó un poco con un nombre lindo, tradicional, porteñísimo: La Flor de Barracas.
La Flor es un edificio de pura cepa argentina, de estructura metálica y enladrillado, bovedilla curva y baldosas calcáreas, con la única rareza de una estructura reforzada en el salón principal. Ahí se ve, en el cielorraso, una larga viga en doble T cruzada a su vez por otras más cortas y gordas que siguen la barra, como si en el primer piso criaran elefantes.
A este bar se le puede entrar por varias puertas, pero las almas correctas lo hacen por la ochava. Lo que se ve es panóptico, con el salón mayor a la derecha, pavimentado por uno de esos calcáreos de perspectiva simulada, como si uno fuera a pisar en cubitos. Al fondo está la barra, en realidad es una fea heladera muy bien recubierta en maderas, que frentea a un hermoso y amplio exhibidor cribado de botellas reflejadas en el espejo. Es una linda pieza racionalista, de líneas curvas y maderas navales.
A la izquierda de la ochava se abre lo que supo ser el billar y, más acá en el tiempo, fue locutorio. Cerrados por años, estos ambientes son ahora un lugar de mesas informales, forradas con historietas, y un living con puffs coloridos. Todos los ambientes mantienen una mezcla muy precisa de novedades y arqueología: las puertas internas son originales, con sus maderas y banderolas, y las grandes ventanas en tijera hasta tienen pintadas la publicidad de Seven Up de hace medio siglo. Los muebles son una mezcla de lo encontrado y de lo comprado parecido, la gran cortina de tablitas es viejísima y fue lavada y reconstruida con cuidado, y las botellas con líquidos de colores –iluminadas por atrás– abundan en Bidús y Crush encontradas en los sótanos.
Al entrar un par de pasos, se encuentra que hay un patio muy grande, tanto que se entiende que el edificio es en realidad en pantalla. Ahí se puede fumar entre plantas y a la vera de una heladera monumental, de madera y pensada casi como un buque. Todos los muros tienen sus texturas de siempre y fueron pintados de marrón oscuro hasta un par de metros, incluyendo en algunas paredes un waist de maderas finitas tan bien hecho que parece de época.
Arriba, las habitaciones del PH están renaciendo como una suerte de pensión bohemia y muy agradable, con luz y colores subidos. Esto del lado hotelero viene también del segundo gran tema de rescatar a La Flor, cómo hacerla viable. Como Oyhanarte bien sabe –o aprendió enseguida–, un lugar así tiene dos destinos: bar bohemio y caro, o café de barrio barato y ruin. Lo que su nueva dueña busca es ver si existe la manera de que los vecinos sigan yendo a comer su milanesa sin asustarse por los precios y también lleguen clientes nuevos, atraídos por el lugar y la comida.
La Flor tiene a su favor que está a la vuelta del naciente polo de Barracas reciclado, cerca de las fábricas-loft y frente a la escuela. Entre los síntomas positivos están los clientes nuevos, empleados que simplemente no se le animaban a la Flor mistonga pero sí a ésta. Oyhanarte, sus hijos y hasta un sobrino administrador de empresas que largó el banco por el café están llenos de ideas sobre comidas, música, culturas y exhibiciones. La Flor de Barracas está en carrera y, a juzgar por lo que se pudo probar, tiene futuro.
Fuente: Pagina12


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