Buenos Aires posee un patrimonio arquitectónico desconcertante y sugestivo. Las múltiples fuentes de inspiración y la tendencia local a la reelaboración consolidaron en los dos últimos siglos una herencia artística vasta y ecléctica. Este blog pretende mostrar a través de fotografías algunos de esos detalles que suelen escaparse a quien camina sin mirar por donde pasa.

domingo, 8 de mayo de 2011

Escultura "Arquero de San Sebastian"


Esta estupenda imagen de un joven en el acto de tensar su arco hasta el límite de rotura adquiere carácter de monumento en razón de su tamaño colosal, del aliento expresivo que irradia y de la fuerza sutil con que el escultor Alberto Lagos ha logrado transmitir el conflicto entre la potencia del músculo y la terca flexibilidad del arco.

Porque, como puede verse en este estupendo Arquero de San Sebastián, la tensión del cuerpo activo es reflejo de una inquietud espiritual que se vislumbra en todas las esculturas urbanas del autor.

Escultor argentino educado en la tradición académica francesa, Lagos pasó largas temporadas en París entre 1909 y 1925, donde fue alumno de Segoffin, admirador de Rodin, compañero de Landowski y Paulin, y merecedor de premios y adquisiciones oficiales; una suerte de enfant gaté de los círculos artísticos y sociales de la época, que celebraron no sólo sus dotes de escultor, sino también su don de gentes y la exquisitez de sus recetas culinarias (particularidades continuadas hasta hace poco por su nieto, el Gato Dumas).

Creado en París en 1925 y expuesto al año siguiente en Buenos Aires, este Arquero fue adquirido por la municipalidad porteña y colocado en Avenida del Libertador y Mariscal R. Castilla, uno de los vértices de Palermo donde Buenos Aires más consiguió parecerse a París. Con su altura de más de tres metros, elevada sobre un paralelepípedo de granito desnudo, sin placas ni ornamentos, esta escultura necesita ser observada y disfrutada lentamente, recorriéndola en círculo bajo el follaje de la tipa gigantesca que la resguarda.

No está de más sugerir un trayecto lineal desde este Arquero de Palermo hasta el monumento al coronel Falcón, frente a la iglesia del Pilar. Son apenas seiscientos metros que permiten unir esas dos esculturas de Lagos con el par de bajorrelieves en la fachada del Automóvil Club y el monumento a Jorge Canning, de 1917, reubicado en la plaza Mitre, todos de su autoría. Y, de paso, enriquecer la apreciación del Lagos intimista entrando en los museos nacionales de Arte Decorativo y de Bellas Artes, donde se exponen Ritmo, Medusa y Hermes (MNAD) y La Rama y Voluptuosidad (MNBA). Un recorrido para conocer y disfrutar a uno de nuestros mejores escultores.

Por Alberto G. Bellucci
 
Datos útiles sobre la obra:

• Año: 1925
• Técnica: bronce fundido a la cera perdida
• Dónde encontrarlo: Av. del Libertador y Mariscal R. Castilla, frente al Museo Nacional de Arte Decorativo

Alberto Lagos (1885-1960): inició estudios de arquitectura en la Universidad de Buenos Aires, los que abandonó para dedicarse a la escultura. Conservó siempre un mismo estilo de trabajo, sin dejarse llevar por el surgimiento de nuevas tendencias.

Alberto Lagos vivía y tenía su taller en la calle Mariscal Ramón Castilla, entre Dardo Rocha y Juez Tedín, en pleno Barrio Parque de Palermo Chico, de la Avenida Figueroa Alcorta hacia el río.


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